Muchos de ellos se han quedado sin actividad comercial ante el cierre del sector hostelero

Cristobal Bermúdez, el gerente de la Lavandería La Estrella, situada en el la nave nido número uno del polígono industrial El Olivar de Barbate, ha puesto cara a la situación por la que pasan muchos de los arrendatarios de estas instalaciones que gestiona la Zona Franca de Cádiz.

Desde la declaración del estado de alarma, que provocó el cierre de muchos establecimientos no considerados esenciales, su actividad comercial se ha reducido a unos mínimos que imposibilitan hacer frente a los costes que tiene pagar el alquiler de su nave, que ronda los mil euros al mes, a lo que hay que sumar la cuota de autónomo que supera los 350 euros, el agua, la luz, y otros tantos impuestos y tasas, además de proveedores.

Para hacer más llevadera esta situación, que ya va camino de tres meses, se han dirigido a la Zona Franca de Cádiz, de la que solo han conseguido una posible rebaja del 15% de la renta mensual, una disminución que no comparte, al igual que la propuesta que le han dado de pedir un crédito ICO para pagar estas mensualidades, una solución que tampoco comparte, ya que incrementarían los gastos que ya tiene acumulados.

Un problema que han trasladado también al Ayuntamiento de Barbate, cuyo alcalde, y algunos de los miembros de su gobierno, se han comprometido a mediar para buscar una posible solución. De momento han logrado que desde el Consistorio no les cobren el servicio de recogida de basura este año.