Miguel Ibarra se defiende de las afirmaciones sobre su supuesta ordenación como sacerdote y anuncia que volverá al mundo de la canción

En Colombia. Allí es donde está el cura “falso” de Medina Sidonia tras haber sido expulsado por la Diócesis de Cádiz y Ceuta hace unos días después de que la Archidiócesis de Santa Fe de Antioquia de Colombia, desde donde llegó a Jimena en noviembre de 2017, avisara al Obispado de Cádiz de la falsedad en sus documentos de ordenación. Una investigación que al parecer, demostraba que Miguel Ángel Ibarra no había sido nunca ordenado sacerdote.

Ser la Janda ha tenido la oportunidad de contactar con él vía whatsap, ya que ha declinado hacer declaraciones de otra forma, porque asegura que así se lo han aconsejado sus abogados.  A través de este medio, ha dado a conocer un comunicado en el que asegura que su ordenación sacerdotal se produjo en 1998, según los protocolos establecidos en el Código de Derecho Canónico, que es el que según dice, “es quien decide a quien ordena sacerdote y a quién no”.

El comunicado enviado a Ser la Janda sigue aclarando que “no he ejercido el sacerdocio durante 20 años como muchos medios de comunicación aseguran”, ya que pese a que afirma que fue ordenado sacerdote en 1998, solo ejerció desde el 2011 cuando fue incardinado a la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia por su arzobispo, hasta el 13 de diciembre de 2018, es decir siete años.

El falso cura de Medina Sidonia, explica que desde 1998 hasta el 2011 se dedicó a la música como cantante, de ahí algunas fotos que varios medios han publicado. Lo hizo bajo el seudónimo de “Angel Serrati”, donde también aprovechó este período para estudiar. Asegura que dejó su carrera artística como cantante y compositor para ordenarse sacerdote y que no ha falsificado ningún documento.

Afirma además, que tiene sus actas de ordenación que fueron validadas por un juez eclesiástico en 1998. Su llegada a España, se hizo porque así lo solicitó el Obispo de Cádiz y Ceuta a su homólogo en Colombia, que fue el que le envió a nuestro país.

Ibarra finaliza su versión de los hechos enviando un mensaje no sólo a los feligreses de Medina Sidonia, donde tuvo oportunidad de compartir varios meses, sino a los de Jimena, donde también fue sacerdote titular diciendo que están en su corazón y oraciones.