Miles de toallitas provocan desde hace tiempo innumerables destrozos a los equipos que se encargan de depurar las aguas residuales en el municipio

Una vez más, las toallitas han vuelto a dar al traste con una de las bombas que se encargan de depurar las aguas residuales. Miles de kilos de este producto están siendo arrojadas por el retrete a pesar de las llamadas de atención del ayuntamiento de Conil para que sus vecinos colaboren.

Esto le supone al año al consistorio de la localidad entre 70.000 y 80.000 euros para arreglar los sistemas de depuración.