Lamentan que la situación actual está tirando por tierra los precios a la carne al reducirse el consumo

El ganadero Alberto Morillo ha puesto voz a una situación que viven muchos profesionales que estos de confinamiento por el coronavirus, tienen que seguir acudiendo al campo a alimentar a sus vacas. Una visita que se hace diaria para evitar que algún animal caiga enfermo u otra cuestión que precise su atención. En estos días este ganado debería estar vacunándose contra la lengua azul, un mal que hace unos años causó innumerables pérdidas a este sector primario. Sin esas vacunas no es posible el movimiento de ganado a los cebaderos, no solo de la comarca, sino a otros puntos de la provincia, la comunidad y el país.

Otro problema al que se enfrentan es que se han reducido al mínimo el consumo de carne de calidad como el retinto de la Janda, al haber cerrado todos los restaurantes y establecimientos de comida rápida, que la usan para la confección de las hamburguesas. Esto supone ya una pérdida del valor económico de esta carne.

De momento, los ganaderos pueden moverse sin muchos problemas a sus lugares de trabajo, para lo que precisan de un documento en el que se exponga a qué lugar van.