Se quejan que la delegación territorial de educación no haya tenido en cuenta a la hora de ubicar a los menores que procedan de un mismo núcleo familiar
Antonio Alba, ha acogido a refugiados ucranianos que han llegado hasta Conil con el propósito de huir de la guerra en su país. Han llegado con lo puesto, y desde el principio, nos cuenta que han tenido que flexibilizar su situación para poderles atender. En su caso, como en el de otras familias de acogida, han tenido que aportar ropa, medicamentos y todo lo que han podido necesitar.
Esto contrasta con la actitud de las administraciones, que según dice, no se han mostrado suficientemente colaboradoras, especialmente a la hora de atender a las necesidades educativas de los menores.




