Los alumnos de un ciclo de Formación Profesional la están convirtiendo en nutrientes para las tierras de cultivo y en abono de plantas.
Los problemas que actualmente están generando en el sector pesquero artesanal la presencia del alga parda asiática pueden reducirse en un periodo de tiempo no muy lejano, al darle una salida a los arribazones que llegan a las playas con cada cambio de marea.
En el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Casas Viejas, han puesto en marcha un ciclo formativo de grado superior, donde se investiga sobre posibles usos de esta planta marina.
Según ha apuntado la profesora, Gloria Sánchez, entre las posibles salidas para el alga parda asiática está el convertirse en fertilizante para verduras, y como nutriente de las tierras de cultivo como un abono natural.
Se trata de un proyecto de economía sostenible que se puede convertir en un proyecto comercial de futuro. Una iniciativa que está siendo respaldada por destacados profesores de la Universidad de Cádiz (UCA) y de científicos que llevan años trabajando para dar una solución a este problema que afecta a las costas gaditanas, y que podría reducir incluso las emisiones de metano que generan las cabañas ganaderas.
Esta profesora espera que la normativa pueda cambiarse para que se pueda hacer uso comercial de las algas, una cuestión que de momento paraliza la puesta en marcha de algún proyecto empresarial con este producto.




