El comienzo del curso escolar afecta a menores y padres mediante la reintroducción de rutinas y horarios, generando estrés y ansiedad por el cambio y la presión académica, pero también ofrece oportunidades para el crecimiento social y personal de los niños y para el desarrollo de la organización familiar. Para los niños, el principal efecto es la adaptación a un nuevo ambiente y a la exigencia académica, manifestándose a veces en tristeza o desmotivación.
Hablamos con nuestra psicóloga Cristina Candón




