Las mujeres rurales representan más de un tercio de la población mundial y el 43% de la mano de obra agrícola
Pero sus aportes van mucho más allá del campo. En muchos pueblos, son ellas quienes mantienen vivas las escuelas, los consultorios, las asociaciones culturales, las redes de apoyo vecinal y la memoria colectiva. Son guardianas del territorio, pero también del futuro.
Sin embargo, a pesar de su papel esencial, aún enfrentan desigualdades estructurales: menos acceso a la tierra, a créditos, a formación técnica, a conectividad digital. Y en muchos casos, la única opción que se les presenta es marcharse, dejar su pueblo para buscar oportunidades en otros lugares.
Hemos reunido a dos mujeres rurales que eligieron quedarse en el pueblo y poner en marcha sus propios proyectos de vida.




