Cada vez más personas optan por una alimentación vegana o vegetariana, motivadas por razones éticas, ambientales o de salud. Los expertos coinciden en que ambos estilos de vida pueden ser saludables, siempre que estén bien planificados.
Una dieta basada en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, los especialistas advierten que es fundamental garantizar el aporte de nutrientes como la vitamina B12, el hierro o el calcio, que suelen encontrarse en menor cantidad en dietas sin productos animales.




