Vejer necesitaba algo que animase su casco histórico que queda desierto en cuanto llega el invierno. Bares, restaurantes y tiendas cerraban sus puertas y la falta de vecinos en la mayoría de las casas dejaba el Vejer antiguo casi muerto.
Gracias a la iniciativa de dos empresarios hosteleros como Alberto Reyes y Juan Francisco Melero, que pusieron en marcha una serie de conciertos en la calle que tuvieran presencia junto a estos negocios y fueran rotando por distintas zonas, la cosa cambió.
El éxito ha sido total y ahora, creen que es el momento que además, la ayuda institucional, siga respaldando la música y la cultura.




