Los pestiños —también conocidos en algunos lugares como rosquitos— son un dulce tradicional muy arraigado en la repostería andaluza y manchega
Su origen se remonta a la gastronomía hispanomusulmana, lo que explica el uso característico del aceite de oliva, el anís y la miel, ingredientes que han llegado casi intactos hasta la receta actual.
Se elaboran a partir de una masa sencilla de harina, vino o zumo de naranja, aceite aromatizado y un toque de especias. Tras amasar y darles forma —ya sea de lazo, cuadrado o rosquilla— se fríen hasta quedar dorados y crujientes. Finalmente, se bañan en miel caliente o se rebozan en azúcar y canela, según la tradición de cada localidad.
Los pestiños suelen prepararse en Navidad, Semana Santa y otras fiestas populares, convirtiéndose en un símbolo de convivencia familiar y memoria gastronómica. Su sabor, mezcla de dulzor y aroma a anís, los mantiene como uno de los dulces caseros más queridos del sur de España.




