Francisco Javier Gavira no recuerda en qué momento le entró el veneno del carnaval porque dice que, en su casa de toda la vida, ha habido coplas, disfraces y un ambiente propicio para ello.
Es por eso, que quizá estaba predestinado a que, pasado el tiempo, fuera elegido como pregonero del carnaval de Vejer.
Su trayectoria le ha llevado hasta este punto gracias al talento, la gracia y el cariño cosechando durante todo este tiempo.




