En la cocina, tanto la cerveza como el vino son mucho más que simples acompañamientos: son ingredientes capaces de transformar un plato. Cocinar con cerveza aporta matices tostados, amargos o dulces, según su tipo, y combina especialmente bien con carnes rojas, guisos y postres con chocolate. El vino, por su parte, es un clásico en la gastronomía: el tinto realza estofados y salsas, mientras que el blanco otorga frescura a pescados, mariscos y aves.
Estrella Corrales, nuestra colaboradora gastronómica nos hace dos propuestas en las que utilizar tanto la cerveza como el vino.




