Los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan una fractura estructural: mientras las grandes urbes de la Bahía logran absorber el fenómeno de los pisos turísticos gracias a la amplitud de su parque inmobiliario, la comarca de La Janda sufre una presión residencial sin comparación en el resto de la provincia, con municipios donde el mercado del alquiler tradicional prácticamente ha sido devorado por el vacacional.
El epicentro de este terremoto turístico se sitúa en Conil.




