Ha habido que adaptarse, pero no hay mucho problema cuando tu pasión te mueve de tu zona de confort a otros lugares donde de verdad, puedes disfrutar de tu trabajo.
Eso es lo que más o menos le pasó a un vejeriego, Sergio Regina, que su afición a los motores le llevó a buscarse la vida para convertirse en parte de un equipo de Fórmula 3 en Holanda.
Esta es su historia.




