A Sonia la lluvia no le sorprendió cuando empezaron a caer las primeras gotas en Grazalema. Su trabajo en un restaurante de la localidad le tiene habituada a que caiga agua abundantemente, aunque jamás imaginó que el desenlace fuera tan dramático.
Esta algecireña que un tiempo vivió en Vejer, y que después encontró un empleo en esta localidad serrana, nos ha contado su historia.




