A finales del siglo XIX, la entonces villa de Vejer experimentaba un notable crecimiento demográfico y una expansión en sus campos de cultivo que no pasó desapercibida para la Corona española. Detrás de este impulso administrativo estuvo una figura clave: el diputado a Cortes León López Francos (Marqués de Francos), quien gestionó el nombramiento ante el Ministerio de Gobernación.
Poco después de recibir el estatus de ciudad, se le otorgó el trato de «excelentísima» a la corporación municipal. Por ello, dentro de los actos conmemorativos de este año, se diseñó la entrega extraordinaria del Premio Ciudad de Vejer a título póstumo al propio León López Francos, rescatando del olvido al hombre que cambió el rumbo legal del municipio.
Es uno de los actos centrales junto con otros, de los que no ha hablado el concejal de cultura, Manuel Jesús Melero.




