Los alimentos light se han convertido en una opción habitual para quienes buscan cuidar su alimentación o controlar su peso. Sin embargo, que un producto lleve esta etiqueta no significa necesariamente que sea más saludable ni que podamos consumirlo sin límites.
Nuestra nutricionista, Olga Rojas, nos explica que los productos light suelen contener al menos un 30 % menos de algún nutriente o aporte energético respecto a su versión original, aunque esto no implica que sean bajos en calorías. Además, en ocasiones, la reducción de grasas puede compensarse con un mayor contenido de azúcares u otros ingredientes.
Por ello, es importante leer el etiquetado nutricional, comparar los productos y no dejarse llevar únicamente por los reclamos comerciales. La clave, recuerda Olga Rojas, está en mantener una alimentación equilibrada, priorizar los alimentos frescos y entender que ningún producto light sustituye unos buenos hábitos alimentarios.




